145. Concurso 2017 Rijksmuseum


     Es cierto que en Rijksmuseum tienen una colección de pintura excepcional pero esta vez me he decantado por la fotografía. 
     Sin un patrón a seguir he revisado decenas de fotografías de las que muestran en su web y poco a poco he ido acortando la selección hasta quedarme con esta imagen, situada en Viena: Group of Market Women [onz], C.H. Graves & Universal Photo Art Co., 1890 - 1910   
     Partiendo de una idea totalmente diferente al resultado obtenido he ido haciendo cambios, espero que a mejor, hasta que terminé por crear mi propia obra rediseñada a partir de la imagen escogida.





     Un collage sencillo, en el que sigan destacando como verdaderas protagonistas este grupo de mujeres en un mercado a principios del siglo XX.
     Después le he añadido algunos de los sencillos y lineales bordados que suelo utilizar en mis procesos creativos, unas palabras, et voilà!





      El resultado ha sido impreso en una bolsa de algodón 100% que podrá ser utilizada para realizar pequeñas compras o transportar pequeños objetos. Dejemos de lado las bolsas de plástico altamente contaminantes y de difícil degradación.




      Mi aportación para el concurso 2017 organizado por Rijksmuseum, ha sido un proceso que ha culminado en un objeto práctico y sencillo.
      En abril conoceremos los finalistas. Mantengamos los dedos cruzados.


144. Relato. Ángel de la guarda de Niki de St. Phalle








Relato - enero/17

     Como siempre, habíamos quedado en el jardín Lindenhof. Las escaleras mecánicas me dejaron en el vestíbulo principal de la estación. Un acto casi involuntario hizo girar mi cuello ligeramente a la izquierda y con una suave sonrisa comprobé que el ángel de la guarda de Niki de St. Phalle seguía en su sitio. Todavía no había empezado a nevar pero el viento helaba mi rostro. El paso de los años no había conseguido adaptarme a ese clima, o quizás la soledad.

     Caminé entre la muchedumbre que comenzaba una nueva jornada de compras hasta llegar a la intersección con Oetenbachgasse. La suave pendiente y los adoquines me recordaron que llevaba una pequeña maleta con ruedas. El suelo de tierra del jardín definitivamente me obligó a cogerla por el asa. Busqué en el muro un hueco sin excrementos de paloma, me senté y con el río a mis pies, la esperé.

     Nada parecía haber cambiado. La misma sonrisa de siempre, el brillo de sus ojos, su perfume, el mechón cayendo sobre su mejilla. 

     Pasó más de una hora cuando nos pusimos en marcha. Había alquilado una habitación en un hotel cercano y se ofreció a guardar allí mi maleta. La esperé en la recepción, rodeado de un grupo de japoneses, mientras subía. Apenas pasaron cinco minutos. 

     Después caminamos, primero con cierta distancia, no física. Luego el calor de un café y las palabras nos fueron acercando. 

     Comenzó a llover y nos refugiamos entre la obra de Alberto Giacometti. Subimos la escalinata que llevaba a la sala en la que se exponía su obra. Allí, sin palabras, nos dejamos llevar por los efectos del arte sobre nuestros sentidos. Ante l´homme qui marche sous la pluie quedó paralizada, ausente, pasaron dos grupos guiados hasta que me buscó.  

     Guardó la tarjeta en mi bolsillo mientras me susurraba que no deseaba volver a caminar sola bajo la lluvia. 

     Esta vez el ángel se había fijado en mí.