126. Trabajo en proceso. Noviembre










     Entre festivo y festivo, mañana aquí celebramos el magosto, me siento en mi espacio de trabajo e intento organizar y poner al día los productos acabados, dándoles vistosidad con las sesiones de fotografía, los retoques, la impresión de etiquetas, y todas las descripciones necesarias.

     Este otoño-invierno, además de mantener mi espacio en bigcartel, he comenzado a trabajar con la plataforma etsy, por lo que necesito horas de ir viendo como funciona, escribir textos, subir fotos, pagar recibos...

     Os dejo unas imágenes de mi escritorio, de los nuevos cyclamen que llenan mi ventana de color, una ventana por la que en estos días de noviembre sigue entrando el sol a media tarde, con fuerza, quizás demasiada para esta época del año, algunos mitones... (por cierto, ¡tengo que ir a comprar más lana!)


      ¡Disfrutad de la semana!



125. De viajes y libros...






     "Cada primavera hago una limpieza general de mis libros y me deshago de los que ya no volveré a leer, de la misma manera que me desprendo de las ropas que no pienso ponerme ya más. A todo el mundo le extraña esta forma de proceder. Mis amigos son muy peculiares en cuestión de libros. Leen todos los best sellers que caen en sus manos, devorándolos lo más rápidamente posible..., y saltándose montones de párrafos según creo. Pero luego jamas releen nada, con lo que al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron. Sin embargo, se escandalizan de que yo arroje un libro a la basura o lo regale. Según entienden ellos la cosa, compras un libro, lo lees, lo colocas en la estantería y jamás vuelves a abrirlo en toda tu vida, ¡Pero nunca lo tiras! ¡Jamás de los jamases si está encuadernado en tapa dura! Pero... ¿Por qué no? Personalmente creo que no hay nada menos sacrosanto que un mal libro e incluso un libro mediocre" 

Cita del libro  84, Charing Cross Road, de Helen Hanff







     Ya han pasado varios años desde la primera vez que lo leí, y cada vez que vuelvo sobre sus páginas, lo sigo teniendo en la consideración de una pequeña joya de papel. 

     La verdad es que he releído varias de sus páginas, después de que estos días revisando fotografías del viaje por Italia, me diese cuenta, de nuevo, ahora con la distancia, de la belleza de los pequeños detalles, ésos que sin duda son los que marcan la diferencia entre un lugar y otro, y se convierten en los verdaderos protagonistas de recuerdos y conversaciones.

     La galería Uffizi, el Panteón de Roma, el David de Miguel Ángel... todo lo que se supone excepcional, lo es sin duda, pero... ¿y aquella carretera tortuosa, no por ello menos bella, que recorrimos para llegar a un lugar que ofrecía (en teoría) las más bellas vistas de la Toscana?  O ¿aquella cena en un pequeño pueblo que apenas sale en los mapas, en los que saboreamos los mejores spaguetti alla bolognese del viaje, con algunos vecinos de la localidad como acompañantes, mientras charlaban y apuraban su último expreso del día? O quizás... una ventana llena de flores, una verja que desearías poder cruzar, la hospitalidad de quién te acoge, un mercado semanal de productos locales, o todos esos pequeños detalles de la vida cotidiana que te sorprenden por su belleza.

     Y he aquí en dónde yo encuentro la relación entre la pequeña obra de Helen Hanff y esos pequeños detalles, pues no es costumbre en mi ciudad, o mejor dicho, es una mala costumbre que no se mantengan los timbres de los portales, ni los buzones antiguos, ésos que son arte, que podrían contarnos muchas cosas y que tan sólo precisarían una adaptación o reparación.

     Siena, también Florencia, entre su gran patrimonio, mantiene y renueva con nuevos modelos, no menos bellos, una variedad increíble de estos pequeños objetos cotidianos que imagino dispuestos y esperando que el cartero llegue con bellas cartas y postales escritas a mano, con los restos de un perfume, el sello que muestra una característica o lugar de dónde procede, una huella...

     Evidentemente, hoy en día no es funcional, lo sé. Pero, de vez en cuando, estaría muy bien.

Por cierto, ahora tengo entre mis manos La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de Mary Ann Shaffer, también es una novela escrita con la correspondencia de diferentes personajes durante el año 1946, recién terminada la Segunda Guerra Mundial. Todavía no he comenzado pero pinta bien. 


  










Ufff! Ya casi estamos en noviembre. ¡Bienvenido!









(en algún lugar de la Toscana)