124. Manzanas...




     Hay comienzos y comienzos. El de este otoño está siendo un comienzo lleno de abundancias. 
   Se recogieron muchas uvas, pude coger uno o dos empachos de higos (el resto los tomé con moderación), hemos llenado cajas de manzanas... y estos días ha llovido... también con abundancia. 





     La casa de mi abuela estaba situada en un pequeño pueblo colocado sobre una ladera, muy cerca de la ciudad. Desde allí se podían, bueno, todavía se pueden divisar los tejados de los edificios y viviendas, el trazado de las calles, el río con sus puentes y las montañas a lo lejos, tanto como te alcance la mirada. 
     El terreno en pendiente hacía que las casas con sus parcelas se situasen a diferentes alturas, unas por encima y otras por debajo del camino principal. 
    Muy cerca de la suya, había una casa (todavía la hay) con una pequeña finca alrededor. A diferencia de otras que decidieron elevar, ésta se encuentra en un plano inferior,  por lo que para acceder, hay que bajar unas escaleras que te colocan al nivel de la entrada y el terreno.
     Supongo que para guardar utensilios, construyeron una pequeña caseta, en medio de la huerta y justo al lado de un manzano que siempre estaba repleto de fruta. No hay mucha distancia desde el camino al tejado de la caseta, un metro como mucho, desde luego, menos de lo que supondría la caída si no calculabas bien la distancia.
     Ahora me parece un poco arriesgado, no creo que resulte una buena practicante de parkour,  pero recuerdo que algunas veces, no era la única, lo saltábamos para ver quien conseguía coger alguna manzana antes de que la dueña nos viese y saliese gritando: "como os colla, ides ver...", y lo peor es que si eso sucedía, la bronca vendría por su parte y por la de nuestra abuela cuando se enterase de que en vez de comer las suyas nos entreteníamos yendo a las de la vecina. 






     
     Ahora quizá no sea tan divertido, pero las cajas de manzanas siguen llenando la cocina.

    De vez en cuando deshidrato algunas y les añado canela, como aquí. La compota también es una buena opción, aunque ahora estoy pensando en probar con una receta de Mimi Thorisson para un delicioso charlotte de manzana. Quién sabe. 

     Lluvia sí, pero el frío todavía no ha llegado, así que aún tengo tiempo de seguir haciendo y probando con nuevos mitones. ¿Alguna preferencia?

     ¡Buena semana!