119. Azul












     Mientras escribo este texto, las persianas de mi estudio me protegen de los rayos de sol que aún así se cuelan por las pequeñas aberturas horizontales, creando una luz tenue en el interior. 
     Todavía estamos inaugurando el mes de junio y la temperatura exterior a estas horas alcanza los 34ºC. 

     Las hojas de mis plantas se retuercen en sus macetas buscando un hálito de sombra y frescor que no alcanzarán hasta pasada la media tarde. 

     Y mientras tanto, en mi ciudad de interior, pienso en el mar. En los días de sal y arena que están por venir. En la luz y la calma de los ya vividos. 

     Ordenando fotografías selecciono algunas de semanas atrás, en las que la luz se mezcla con el blanco de las paredes encaladas, los colores vivos de las flores resaltan sobre el inmenso azul, y la sensación placentera se mezcla con la añoranza y el deseo. 

     Paseos por la orilla, buscando tesoros que nos devuelve el mar, cambiados, transformados. Una cena de verano con farolillos y flores frescas. Tiempo para el aire libre, para caminar, para parar, para seguir.




Fotografías: Algarve-Portugal.