129. Chocolate







Nuestro diciembre empieza y termina con tarta de chocolate.
Todavía está templada y los platos se vacían hasta no dejar ni las migajas.
Un mes repleto de días señalados en el calendario que completamos con la celebración
de un año más para cada uno. 
Velas que se encienden y apagan, bigotes manchados de marrón chocolate,
corriendo a dejar las mochilas del cole, más regalos antes de Navidad, y después.


Receta breve:

  • Bizcocho integral con la misma receta que apareció aquí, pero ahora sustituyendo la harina y el azúcar por integrales. 
  • Crema pastelera con clara de huevo, harina fina de maiz, azúcar, ralladura de limón y canela en rama.
  • Chocolate derretido con leche. 
  • Fideos de chocolate para decorar.


126. Trabajo en proceso. Noviembre










     Entre festivo y festivo, mañana aquí celebramos el magosto, me siento en mi espacio de trabajo e intento organizar y poner al día los productos acabados, dándoles vistosidad con las sesiones de fotografía, los retoques, la impresión de etiquetas, y todas las descripciones necesarias.

     Este otoño-invierno, además de mantener mi espacio en bigcartel, he comenzado a trabajar con la plataforma etsy, por lo que necesito horas de ir viendo como funciona, escribir textos, subir fotos, pagar recibos...

     Os dejo unas imágenes de mi escritorio, de los nuevos cyclamen que llenan mi ventana de color, una ventana por la que en estos días de noviembre sigue entrando el sol a media tarde, con fuerza, quizás demasiada para esta época del año, algunos mitones... (por cierto, ¡tengo que ir a comprar más lana!)


      ¡Disfrutad de la semana!



125. De viajes y libros...






     "Cada primavera hago una limpieza general de mis libros y me deshago de los que ya no volveré a leer, de la misma manera que me desprendo de las ropas que no pienso ponerme ya más. A todo el mundo le extraña esta forma de proceder. Mis amigos son muy peculiares en cuestión de libros. Leen todos los best sellers que caen en sus manos, devorándolos lo más rápidamente posible..., y saltándose montones de párrafos según creo. Pero luego jamas releen nada, con lo que al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron. Sin embargo, se escandalizan de que yo arroje un libro a la basura o lo regale. Según entienden ellos la cosa, compras un libro, lo lees, lo colocas en la estantería y jamás vuelves a abrirlo en toda tu vida, ¡Pero nunca lo tiras! ¡Jamás de los jamases si está encuadernado en tapa dura! Pero... ¿Por qué no? Personalmente creo que no hay nada menos sacrosanto que un mal libro e incluso un libro mediocre" 

Cita del libro  84, Charing Cross Road, de Helen Hanff







     Ya han pasado varios años desde la primera vez que lo leí, y cada vez que vuelvo sobre sus páginas, lo sigo teniendo en la consideración de una pequeña joya de papel. 

     La verdad es que he releído varias de sus páginas, después de que estos días revisando fotografías del viaje por Italia, me diese cuenta, de nuevo, ahora con la distancia, de la belleza de los pequeños detalles, ésos que sin duda son los que marcan la diferencia entre un lugar y otro, y se convierten en los verdaderos protagonistas de recuerdos y conversaciones.

     La galería Uffizi, el Panteón de Roma, el David de Miguel Ángel... todo lo que se supone excepcional, lo es sin duda, pero... ¿y aquella carretera tortuosa, no por ello menos bella, que recorrimos para llegar a un lugar que ofrecía (en teoría) las más bellas vistas de la Toscana?  O ¿aquella cena en un pequeño pueblo que apenas sale en los mapas, en los que saboreamos los mejores spaguetti alla bolognese del viaje, con algunos vecinos de la localidad como acompañantes, mientras charlaban y apuraban su último expreso del día? O quizás... una ventana llena de flores, una verja que desearías poder cruzar, la hospitalidad de quién te acoge, un mercado semanal de productos locales, o todos esos pequeños detalles de la vida cotidiana que te sorprenden por su belleza.

     Y he aquí en dónde yo encuentro la relación entre la pequeña obra de Helen Hanff y esos pequeños detalles, pues no es costumbre en mi ciudad, o mejor dicho, es una mala costumbre que no se mantengan los timbres de los portales, ni los buzones antiguos, ésos que son arte, que podrían contarnos muchas cosas y que tan sólo precisarían una adaptación o reparación.

     Siena, también Florencia, entre su gran patrimonio, mantiene y renueva con nuevos modelos, no menos bellos, una variedad increíble de estos pequeños objetos cotidianos que imagino dispuestos y esperando que el cartero llegue con bellas cartas y postales escritas a mano, con los restos de un perfume, el sello que muestra una característica o lugar de dónde procede, una huella...

     Evidentemente, hoy en día no es funcional, lo sé. Pero, de vez en cuando, estaría muy bien.

Por cierto, ahora tengo entre mis manos La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de Mary Ann Shaffer, también es una novela escrita con la correspondencia de diferentes personajes durante el año 1946, recién terminada la Segunda Guerra Mundial. Todavía no he comenzado pero pinta bien. 


  










Ufff! Ya casi estamos en noviembre. ¡Bienvenido!









(en algún lugar de la Toscana)





124. Manzanas...




     Hay comienzos y comienzos. El de este otoño está siendo un comienzo lleno de abundancias. 
   Se recogieron muchas uvas, pude coger uno o dos empachos de higos (el resto los tomé con moderación), hemos llenado cajas de manzanas... y estos días ha llovido... también con abundancia. 





     La casa de mi abuela estaba situada en un pequeño pueblo colocado sobre una ladera, muy cerca de la ciudad. Desde allí se podían, bueno, todavía se pueden divisar los tejados de los edificios y viviendas, el trazado de las calles, el río con sus puentes y las montañas a lo lejos, tanto como te alcance la mirada. 
     El terreno en pendiente hacía que las casas con sus parcelas se situasen a diferentes alturas, unas por encima y otras por debajo del camino principal. 
    Muy cerca de la suya, había una casa (todavía la hay) con una pequeña finca alrededor. A diferencia de otras que decidieron elevar, ésta se encuentra en un plano inferior,  por lo que para acceder, hay que bajar unas escaleras que te colocan al nivel de la entrada y el terreno.
     Supongo que para guardar utensilios, construyeron una pequeña caseta, en medio de la huerta y justo al lado de un manzano que siempre estaba repleto de fruta. No hay mucha distancia desde el camino al tejado de la caseta, un metro como mucho, desde luego, menos de lo que supondría la caída si no calculabas bien la distancia.
     Ahora me parece un poco arriesgado, no creo que resulte una buena practicante de parkour,  pero recuerdo que algunas veces, no era la única, lo saltábamos para ver quien conseguía coger alguna manzana antes de que la dueña nos viese y saliese gritando: "como os colla, ides ver...", y lo peor es que si eso sucedía, la bronca vendría por su parte y por la de nuestra abuela cuando se enterase de que en vez de comer las suyas nos entreteníamos yendo a las de la vecina. 






     
     Ahora quizá no sea tan divertido, pero las cajas de manzanas siguen llenando la cocina.

    De vez en cuando deshidrato algunas y les añado canela, como aquí. La compota también es una buena opción, aunque ahora estoy pensando en probar con una receta de Mimi Thorisson para un delicioso charlotte de manzana. Quién sabe. 

     Lluvia sí, pero el frío todavía no ha llegado, así que aún tengo tiempo de seguir haciendo y probando con nuevos mitones. ¿Alguna preferencia?

     ¡Buena semana!



123. Otoño, otra vez.



     Y encantados de ver amarillear las hojas de nuevo, de acariciar la tierra que con la llegada de algunas lluvias se vuelve a humedecer y, como por arte de magia, deja brotar pequeñas hierbas tal pequeñas pinceladas verdes sobre el ocre lienzo del estío. 

     Una nueva estación para escuchar, para oler, para caminar, para comer... con quienes nos gusta estar, y con el recuerdo de los que siempre permanecerán ahí.






     La verdad es que septiembre es como un nuevo enero, o como dicen en francés es la "rentrée". 

     Se convierte en una segunda oportunidad de empezar cosas que te comienzan a interesar con el tiempo, o aquellas que siempre tienes en mente y nunca llevas a cabo, posiblemente, ni siquiera esta vez. O quizá, de retomar, después de un cambio de ritmo veraniego, las que dejaste aparcadas y medio abandonadas. 
     Como yo, con este espacio. Y claro, a mi que soy de letras, tampoco es que las estadísticas me quiten el sueño, pero cuando estos días he visto las pocas visitas que ha tenido mi blog, por un momento he pensado que tal vez no sea interesante, o lo que sí es seguro, que no ofrezco apenas nada. Así que... ¡retomemos algunos hábitos! ¡modifiquemos! ¡mejoremos! ¡avancemos!
Bien lo dijo Shakespeare: "Lo importante es moverse" —aunque no sea literalmente—.







     En cuanto a las fotografías de esta entrada... hay un poco de todo.

     Objetos que nos devuelven a nuestras raíces, a lo anterior en décadas, al pueblo, a lo tradicional, a lo que vuelve en forma de nueva decoración para los próximos meses.

     Un té, que a veces cambio por café. 

    Granny square, y es que ya hace más de dos años que cogí el ganchillo y diferentes tipos de lana o algodón. Desde entonces con mayor o menor asiduidad no he parado, hasta ahora, que por fin será parte importante del trabajo que presente para este otoño-invierno.

     Un libro... parte de una entrada pendiente con las lecturas que más me han gustado en los últimos meses. Etiquetas. Algunos mitones. Un rincón de mi espacio de trabajo, que de vez en cuando fotografío y muestro en mi instagram. Estos días, con recuerdos de un viaje, del que no he terminado de revisar y ordenar cientos de fotografías...

     Así que... ¡bienvenido otoño!


122. De viajes...

 






    Verano. ¡Una estación tan propicia para viajar! Llena autovías, estaciones, aeropuertos, habitaciones vacías, mesas dispuestas bajo la sombra de un árbol, plazas llenas de farolillos... 

    Y claro, quien negarse a conocer otros lugares, otras culturas, otras gentes, dejarse mecer por brisas de mares lejanos, por los rayos de un mismo sol aunque en paisajes diferentes, por empaparse de arte, de aguas saladas o dulces, de saborear otros vinos, aún sobre los mismos labios...

    Un aprendizaje y un disfrute, cogidos de la mano del verbo mover. Y es que como dijo Pierre de Ronsard, poeta francés del siglo XVI:

    “Feliz quien, como Ulises, ha hecho un largo viaje, igual que aquél que conquistó el vellocino, y ha regresado luego, sabio y lleno de experiencia, para vivir entre su gente el resto de sus días.” 

    Pero también es en estos momentos cuando antes de partir, o al regreso, lleno de felicidad te das cuenta de que en realidad todos los viajes son importantes y bellos, incluso aquellos en los que nunca pierdes de vista la costa, en los que con calma te das cuenta de que el mejor viaje es el que está en tu interior, el que realizas cada día, con sonrisas o lágrimas, en soledad o buena compañía. 
    Safo de Lesbos, poetisa griega, lo expresó perfectamente...

    "Unos dicen que lo más bello sobre la oscura tierra son los jinetes en tropel, otros que la infantería y algunos que una flota de barcos; pero yo digo que es lo que uno ama"


    ¡Disfruta el verano!  ¡Disfruta tu viaje!





"Creí que era una aventura y en realidad era la vida"Joseph Conrad




121. De la huerta a la mesa







Judías. Zanahorias. Tomates. Limones. Menta. 

Y para endulzar la limonada... azúcar moreno. 

Happy summer!

120. Bienvenido Julio!






Flores. Café. Escritorio. Organizando el verano. Guías de viaje. 

Calendario de María wolle. Postales. Ramas de Mª Luisa. Lavanda. Verano. Libros.


119. Azul












     Mientras escribo este texto, las persianas de mi estudio me protegen de los rayos de sol que aún así se cuelan por las pequeñas aberturas horizontales, creando una luz tenue en el interior. 
     Todavía estamos inaugurando el mes de junio y la temperatura exterior a estas horas alcanza los 34ºC. 

     Las hojas de mis plantas se retuercen en sus macetas buscando un hálito de sombra y frescor que no alcanzarán hasta pasada la media tarde. 

     Y mientras tanto, en mi ciudad de interior, pienso en el mar. En los días de sal y arena que están por venir. En la luz y la calma de los ya vividos. 

     Ordenando fotografías selecciono algunas de semanas atrás, en las que la luz se mezcla con el blanco de las paredes encaladas, los colores vivos de las flores resaltan sobre el inmenso azul, y la sensación placentera se mezcla con la añoranza y el deseo. 

     Paseos por la orilla, buscando tesoros que nos devuelve el mar, cambiados, transformados. Una cena de verano con farolillos y flores frescas. Tiempo para el aire libre, para caminar, para parar, para seguir.




Fotografías: Algarve-Portugal.

118. Joyería creativa







Finalmente he subido a mi tienda algunas piezas de joyería creativa.

Collares, anillos, pulseras, broches...
Con elementos reciclados, textiles, bordados, pintados, plegados...

Todas las piezas son únicas y diferentes, para dar un toque personal a tu outfit.

Estos días con un 20% de descuento utilizando el código: MAY2015

Bienvenido Junio!




117. The Invisible City












   Hace unos días coincidí con Bianca Schaikner, una ilustradora autríaca a la que le encanta viajar por el mundo y dejar constancia de las diferentes culturas y detalles que va conociendo a través de sus viajes. 

   Sus ilustraciones son muy expresivas, con un trazo que la identifica, así como sus mapas ilustrados, llenos de belleza y personalidad.

   Dentro de esta serie de mapas trata la exposición que acababa de presentar en Oporto. 

   En Oficina-café critativo, un lugar completamente recomendable y que como ellos mismos definen:
«Es un espacio dinámico, en constante cambio y donde se respira creatividad, que se centra en los procesos creativos de diseño e implementación de los objetos, y se compromete a inspirar a todos los que van allí con formas, colores, aromas y sabores.» 

  Oporto The Invisible City, es una propuesta muy interesante, divertida y llena de arte y creatividad, en la que partiendo de un mapa ilustrado, de edición limitada, en el que además de contarnos varias historias, nos guía por un recorrido diferente por la ciudad, en el que no solo se trata de descubrir diez de sus ilustraciones, sino también lugares y detalles que en otro momento podrían pasar desapercibidos. Por ello recomienda llevar a cabo esta exploración por la noche, evitando así calles llenas de gente y coches que nos hacen perder la noción de dichos detalles.

  Una idea trasladable a cualquier ciudad o villa en la que solo hace falta una buena ilustradora como Bianca y una gran dosis de creatividad.

  Bene ambula et redambula!