6.14





Cuando salgo a caminar casi nunca, más bien, nunca llevo la cámara de fotos conmigo, y creo que debería cambiar de hábitos pues si estas flores silvestres en un bote vacío de miel son casi perfectas, el muro en el que crecían no lo es menos.

Un pequeño sendero, cerca de la ciudad, pero lo suficientemente lejos para sentir que estás más cerca de la naturaleza que del asfalto. A un lado un antiguo muro de piedras, medio destruido por el paso del tiempo y el descuido de quienes tienen sus horas y esfuerzo dedicados a otras cosas. Y abriéndose paso entre las descolocadas piedras, enterrando sus raíces en pequeñas porciones de tierra, crecen flores silvestres amarillas, blancas, violetas... Pensé que al arrancarlas apenas durarían unas horas, pero ya llevan un par de días y siguen igual de frescas y llenas de color.

La guía la escogí porque me gustaba el color que tomaba en las fotos al lado de las flores y porque además, Lisboa siempre está bien. No aparece en esta guía pero éste me parece un lugar estupendo para comer, diferente y a la vez con un menú basado en la gastronomía tradicional portuguesa.

La barra de incienso se va quemando lentamente, ahora una nueva, ahora, me refiero a mientras escribo este texto y la de la foto, mientras buscaba el encuadre y la luz adecuadas. Tiene un aroma que combina sándalo y bergamota y no lo había pensado pero creo que un perfume con esta base de fragancias estaría muy bien.

¿Ahí también llueve otra vez?
♥♥♥





5.14 (on tables)




Esta mañana, cuando por fin la niebla dejó paso a los rayos de sol, la luz entraba por mis ventanas inundando todas las esquinas.
 Hacía semanas que no había tanta luz.
Por la tarde las nubes de nuevo han hecho piña y el cielo vuelve a estar cubierto.
Un cielo nublado a veces no está mal para las fotografías ya que por sí mismo actúa como filtro solar, pero ese brillo que había... 
Habrá que seguir esperando el avance de febrero.

El libro que aparece en la fotografía lo tengo desde hace unos cuantos años. Recuerdo que antes incluso de aprender a leer, de vez en cuando ojeaba las imágenes en blanco y negro en las que muestran plazas, monumentos, paisajes... de España; otras veces tomaba un rotulador o un bolígrafo y rellenaba los espacios de las letras (como se puede apreciar en el título), algunas páginas tienen todas sus letras pintadas.

Lo que está claro es que hay aficiones que se van tomando poco a poco, nuevas cosas que vas descubriendo con los años, otras en cambio vienen de tiempo atrás. Leer, "pintar" y viajar son algunas de las que siempre me llamaron la atención. Con este libro lo puedo sentir.

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DOSCIENTAS PALABRAS




                                                                                                                            Chinón - Francia

            Antes de bajar los dos escalones se apoyó contra la pared. 
            Después, suavemente se deslizó hasta sentarse y desprenderse del peso de su macuto.
            Llevaba tres horas caminando. Llevaba cuatro meses y siete días vagando sin rumbo.
            Tenía hambre, aunque su cuerpo acostumbrado al dolor, al frío, a la soledad, apenas lo transmitía al cerebro.
            Estaba y no estaba en una calle empedrada de un pueblo situado en la región centro de Francia. La gente lo miraba, lo esquivaba al pasar, dos personas muy amables le dieron los buenos días.
            Él, en cambio, estaba sentado ante su escritorio, escribiendo otro informe entre llamada y llamada.
            Un rayo de sol incidió sobre sus ojos, levantó la vista y no vio su ventana. «¡Casi cinco meses!, pensó».
            El rótulo era muy significativo. No tenía ningún texto pero era evidente que no lo necesitaba. Sin dudarlo se levantó, eso sí, tan lentamente como se había sentado. Se dirigió a la entrada.
            Estaba casi vacío. Detrás del mostrador, una mujer que llevaba el delantal como si de un elegante traje se tratase lo miró y, sin apartar la vista de sus ojos le dijo:
            —Te estaba esperando.
            —¿Nos conocemos? —le preguntó sorprendido.
            —No. Todavía.



♥♥♥



4.14 (on tables)




Nuestra pequeña estación meteorológica, aún estando en una zona más o menos protegida, tiene su pluviómetro a rebosar, el termómetro en bajas temperaturas, el anemómetro a toda velocidad y la veleta cambiando de sentido a cada momento; y así, plantar algo o simplemente preparar la huerta es imposible.

En mi mesa, a falta de flores, ruda, que desde luego no tiene un aroma como el jazmín o las rosas, por poner un ejemplo, pero que a mi en particular no me resulta en absoluto desagradable como aparece en la definición de la Real Academia Española (será cuestión de gustos).

Y mientras tanto continúo con esta temporada de pruebas, de hacer y romper, volver a empezar y seguir probando... Estoy preparando la nueva colección de joyería y también varias piezas de arte textil, y si todo va bien espero poder enseñar, al menos un pequeño adelanto, antes de que acabe el mes.  Así que...
¡Manos a la obra!  ♥♥♥